Marta, 36 años
No soy golosa, pero tengo apetito. Nunca me salto una comida y siempre termino lo que me sirvo en el plato. Cuando mis amigas disfrutan con un plato de verduras, yo lo hago con uno de pasta con salsa de tomate y parmesano. Para mí la hipnosis era un último recurso, incluso ¡la última solución!
Hoy en día he conseguido regular mi apetito. Como cuando tengo hambre y, como mis amigas, al medio día como una ensalada y, a veces ¡hasta sin pan! Nunca pensé que algún día podría llegar a auto regular la alimentación. Todos mis intentos habían sido en vano y con cada régimen que hacía, me obsesionaba con la alimentación.
Ahora, mi alimentación es muy sana. En cuanto a la hipnosis, no sé si es la que me ha salvado, pero lo que sí sé es que me ha ayudado a ver las cosas desde otro punto de vista. Como con placer, pero es, sobre todo, gracias a mí. Como en todos los regímenes, se tienen tentaciones, pero también ha sido mi voluntad la que me ha ayudado a no caer.