¿Por qué energética? Es suficiente con mirar por la ventana: el tiempo está gris, húmedo, hace frio… La oficina está llena de virus y microbios, el cansancio de final de año se deja sentir… no es el momento de fomentar carencias. En invierno, más que en cualquier otra estación, el organismo necesita vitaminas (C, A y E, principalmente), así como minerales y oligoelementos (magnesio, hierro, calcio, cobre…) para hacer frente a las agresiones medioambientales.
¿Cómo? Las mejores fuentes de vitaminas, minerales y oligoelementos son las frutas y verduras. Además, vienen que ni pintado: son los alimentos menos calóricos. Resultado: durante esas dos semanas, no nos vamos a privar de nada, pero sin superar el aporte calórico recomendado (5 raciones al día, de unos 400-600 g). En esta dieta, debes comer una pieza de fruta en cada comida, el desayuno incluido, y verduras hasta la saciedad (sin materias grasas) para la comida y la cena.