¿Por qué saciante? Estamos en invierno y, en esta época, incluso si nos pasamos la vida encerrados, desgraciadamente, tenemos tendencia a picar todo el día. Por tanto, no es el momento de reducir exageradamente las comidas. Si no, corres el riesgo de no superarlo y caer rendida ante la tentación de una barrita de chocolate a las 17 h.
¿Cómo? Sobre todo, no podemos dejar de comer alimentos con alto contenido en fécula (pan, pasta, arroz, patatas, quinua, cereales…). Ricos en carbohidratos lentos, liberan lentamente la energía en el cuerpo y provocan una sensación de saciedad duradera además de evitar bajones tras las comidas. Para hacer frente a la actividad diaria, este programa prevé lo necesario para el desayuno y la comida (unos 200 g de pasta, arroz… cocido). Sin embargo, para la cena, antes de dormir, es mejor evitarlos para reducir el aporte energético global de la jornada.