Estemos a régimen o no, para empezar bien el día es imprescindible tomar un desayuno completo. Indispensable, éste tiene que romper el ayuno de la noche, permitir al organismo reconstituir las reservas y evitar los bajones y el picoteo a lo largo del día.
- 1 pieza de fruta entera o en zumo para las vitaminas, minerales y fibras.
- 1 lácteo desnatado (queso fresco, leche, yogur…) para el calcio y las proteínas.
- 1 producto a base de cereales (cereales sin azúcares añadidos, biscotes de pan, pan, sémola, bollo de leche…) para los carbohidratos lentos y la vitamina B.
- Algunos gramos de materia grasa (mantequilla) para los ácidos grasos.
- 1 bebida caliente para la hidratación.