Como se trata de la última comida del día, y precede un periodo de menor actividad, la cena puede ser, sin problema alguno, más ligera que la comida. Sin embargo, es importante conservar la estructura entrante/plato principal/postre para favorecer la saciedad con un aporte energético no muy elevado, y aportar al organismo la mayor variedad alimenticia posible.
- 1 entrante, preferiblemente a base de verduras (sopa, por ejemplo).
- 1 plato con prótidos (50-100 g ) como, por ejemplo, una loncha de jamón, un huevo… y verduras.
- 1 producto lácteo (queso fresco, yogur…).
- 1 pieza de fruta, fresca o cocinada (asada, mouse, compota, en papillote…).