Es un plan muy sencillo de aplicar y se dirige a quienes pueden disminuir sus raciones habituales sin sentirse frustradas. Poco importa la cantidad de alimento (con o sin salsas, frito, con azúcar, entero o desnatado…) tu objetivo es comer menos y sobre todo respetando tu hambre:
Desayuno: 1 bebida caliente + 30 g de pan + 10 g de mantequilla + 10 g de mermelada + 1 fruta entera + 1 yogur
Comida: 1 plato único con 100 g de carne o pescado, 50 g de alimentos con alto contenido en fécula y 200 g de verduras (o el equivalente en forma de bocadillo)
Cena: 1 plato único con 125 g de carne o de pescado, 50 g de alimentos con alto contenido en fécula y 200 g de verduras, 1 producto lácteo.