¿No sabes nadar o tratar de no hundirte más que de avanzar? No olvides que nunca es tarde para aprender a nadar. Lo ideal sería que te inscribieses en un curso para aprender o reaprender los buenos gestos: clases colectivas: te estimularán; clases particulares: progresarás rápidamente.
¿Te da miedo el agua y lo pasas mal cada vez que te tienes que bañar? No te avergüences y afronta tu fobia inscribiéndote en un curso. Los profesores o monitores te ayudarán, en grupo y poco a poco, a vencer tu fobia gracias a técnicas de puesta en situación progresivas. Infórmate en piscinas que se encuentren cerca de tu casa, en asociaciones o en algunos centros de talasoterapia.
¿Hasta ahora, solamente nadabas ocasionalmente y deseas empezar a hacerlo realmente? Lo más importante es que no trates de hacerlo todo de repente. Empieza por dos sesiones semanales de 30 minutos cada una. Evita pararte después de cada largo, varía las posiciones y fuérzate a inspirar fuera del agua y a expulsar el aire dentro del agua. 800 metros son un buen objetivo para comenzar.