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Tienes celulitis adiposa. Tranquila, ¡se puede controlar muy bien!
¿El problema?
Un exceso de reservas. Es decir, comes más de lo que gastas, y tu organismo transforma la energía superflua en grasa que queda en reserva.
Tu plan de ataque:
Reduce el aporte energético y consume menos materias grasas y productos transformados, y consume alimentos de calidad, es decir, frescos, ricos en vitaminas y minerales (frutas y verduras) y en proteínas (carne, pescado y huevos).
Consume:
Todo tipo de verduras, semillas germinadas, legumbre (lentejas, guisantes…), arroz integral, cereales integrales, sémola, pan de centeno, pescado azul (atún, sardina, salmón…), marisco, carne magra, huevos, yogures naturales enteros, queso fresco entero, todo tipo de fruta, frutos secos (nueces, almendras…), algunos aceites (de oliva, colza y pepita de uva), miel y té verde.
Reduce el consumo de:
Las grasas animales, principalmente la mantequilla.
No consumas:
Las grasas procesadas ni frituras, quesos, leche, charcutería, cordero, buey, cerdo ni las partes grasas de otras carnes, carnes y pescados ahumados, comida precocinada (pizzas, lasañas…), galletas, pan blanco, bollería ni dulces.