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Tu celulitis es de tipo fibrosa, y ¡no es la más fácil de eliminar! Pero te damos algunos consejos para reducirla…
¿El problema?
Las fibras de colágeno que rodean las células adiposas se agarrotan y éstas se quedan bloqueadas bajo la piel. El resultado: la piel de naranja, visible incluso sin pellizcar la piel.
Este deterioro del colágeno es consecuencia directa de un exceso de azúcar en la alimentación.
Tu plan de ataque:
Una disminución del consumo de azúcares (sobre todo, por la noche y, particularmente, los de origen industrial) y un aumento del consumo de sustancias antioxidantes como las vitaminas E y C, carotenos, selenio y zinc.
Consume:
Todo tipo de verduras, semillas germinadas, legumbres (lentejas, guisantes…), arroz integral, cerelaes integrales, sémola de trigo, pan de centeno, pescado azul (atún, sardina, salmón…), mariscos, carnes magras, huevos, yogures naturales enteros, queso fresco entero o 20% materia grasa, todo tipo de fruta, frutos secos (nueces, almendras…), algunos aceites (de oliva, colza, nuez y de pepita de uva), miel y té verde.
Reduce el consumo de:
Patatas, maíz, postres lácteos azucarados y compotas de fruta.
No consumas:
Los azúcares lentos o rápidos de noche, los zumos de frutas envasados, los alimentos 0% materia grasa, (porque sin materia grasa, la lactosa, azúcar natural que contienen los productos lácteos, se asimila con mayor dificultad), todo tipo de grasas cocinadas y frituras, charcutería, las partes grasas de la carne, carnes y pescados ahumados, platos precocinados (pizzas, lasañas…), galletas, pan blanco, biscotes, bollería ni dulces.