Cocinar también forma parte de una buena higiene de vida. ¡Eso no quiere decir que tengas que cocinar platos grasos y copiosos! Sólo necesitas buenos libros de cocina ligera y consultar las recetas de enFemenino para que tu organismo se beneficie de la buena cocina hecha en casa:
-Controlamos. Mientras los platos precocinados contienen muchas grasas, azúcar y sal, los que preparas en casa ¡sólo contienen lo que añades tú! Cuando cocines, puedes disminuir las dosis de materias grasas y azúcares. Ganarás la batalla contra las calorías… y tus platos serán mucho más deliciosos!
-Evitamos la monotonía. Comer a menudo el mismo tipo de comida, precocinada, en lata o congelada acaba siendo tan aburrido, que al final se acaba compensando comiendo alimentos más apetitosos entre las comidas...
-Evitamos los excesos. Vuelves tarde del trabajo, estás agotada y lo que menos te apetece es preparar la cena. Si estás sola, acabas comiendo un poco de embutido y queso con un poco de pan, o unas galletas... Si hubieras preparado el día de antes una sopa casera y una buena tortilla no tendrías más que calentarlo todo y ¡listo!