Depende del tiempo que tengas y de tus capacidades. Los profesores suelen decir que es conveniente seguir dos clases de una hora y media por semana. En ningún caso hay que sentirse obligado.
Estar a la escucha de su cuerpo, significa también no forzarlo. Eso sí, no tiene que servir de excusa para dejarlo. Normalmente, si nos gusta bailar, no nos cuesta ir a clase. La progresión de los alumnos depende en parte de las ganas que se tenga de aprender.
Es evidente que acudir con frecuencia a las clases suele dar buenos resultados, pero también depende de los ánimos de cada uno. Un bailarín que es perseverante, da lo mejor de sí mismo y progresa más deprisa. El pasado deportivo y la condición física del alumno también son elementos a tener en cuenta.
En todo caso, al principio siempre parece difícil, sobre todo si no has hecho deporte desde hace tiempo. Lo importante es seguir esforzándose para ver llegar los primeros progresos. Llegarán rápidamente, hasta llegar a un momento en el que parece que no se avanza. La mejoría llega lentamente a medida que se siguen las clases.