En realidad está basada en la crononutrición y respeta el principio ancestral: desayuno de reyes, comida de príncipes y cena de pobres.
Al practicar el forking tendrás más apetito en el desayuno y un poco menos en la comida, lo que te permitirá una pequeña merienda por la tarde y tendrás menos apetito a la hora de la cena. Gracias a este método, siempre que el resto de las comidas sean equilibradas (sin excesos) se evitan las carencias y sobre todo, la frustración que conduce a que muchas personas no consigan respetar el régimen.