El forking favorece la pérdida de peso por varias razones. La primera es que excluye casi totalmente todas las grasas y los azúcares rápidos por la noche, momento del día en el que se almacenan más fácilmente por el organismo. La segunda es que reduce la toma de alimentos: la limitación de las cantidades ingeridas en cada bocado acaba por disminuir las porciones y contribuye a acostumbrar el cuerpo y la mente a comer menos por la noche. La tercera, es que al no imponer ninguna restricción el resto del día, evita las frustraciones que originan que se pique más entre horas.