4. Antes de entrenar… ¡recarga las pilas! Debes comer de acuerdo al tipo de entrenamiento que realices y la duración del mismo. Es importante que tengas suficiente energía para el ejercicio que vas a hacer. Si no tienes mucho tiempo para comer, puedes recurrir al truco de los
batidos, sopas o yogures. Si tienes un par de horas para hacer la digestión antes de comenzar el entrenamiento, es mejor que hagas una comida regular y abundante en
carbohidratos saludables (pan, pasta, arroz, frutas y verduras) para mantenerte fuerte.
5. Cuando comas fuera hazlo con moderación. Solemos comer fuera prácticamente toda la semana, por lo que es algo que ha dejado de ser especial. Resiste la tentación de derrochar cuando estás fuera. Si estás intentando reducir tus
calorías, comparte un entrante con un amigo y come una ensalada. O pide menos pasta y el doble de verduras. También puedes apartar las salsas en un lado del plato para controlar la cantidad que comes.
6. No hagas la compra con el estómago vacío. ¡Serás como un niño en una tienda de golosinas! Querrás todo lo que veas… Coge una barrita con
proteínas, una pieza de fruta o un puñado de frutos secos antes de salir por la puerta, para que la tentación sea menor. Trata de planear las comidas antes de tiempo, haz una lista y síguela a rajatabla.
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