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-Vigilar su peso. El hecho de que estés esperando un bebé, no significa que puedas meter el peso en un armario. Las necesidades de una mujer embarazada no pasan más que de 2000 kcal/día a 2200 y después a 2500. Pésate: si antes del embarazo, estabas delgada, debes aumentar entre 12,5 a 18 kg, si te encontrabas en un peso ideal, deberás aumentar entre 11,5 a 16 kg, y si tenías un exceso de peso entre 6 a 10 kg.
-Equilibrar las comidas. Tanto para ti, como para tu bebé, evita las grasas y el azúcar, pero privilegia los nutrimentos indispensables para el desarrollo del bebé: proteínas (carne, pescado, huevos) para el crecimiento, azúcares lentos (féculas y pan) para la energía, ácidos grasos (aceites, mantequilla) para el sistema nervioso, calcio (lácteos) para el esqueleto, vitaminas y fibras (frutas y verduras).
-Mantener el deporte. Muévete, pero olvídate de los deportes arriesgados (lucha, equitación, fitness, jogging…) y apuesta por actividades suaves (natación, aquagym, gimnasia suave, marcha).