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Dedicarse a consumir exclusivamente productos light no es la mejor solución para adelgazar o mantener la línea. Estos alimentos - con un fuerte poder marketing -también pueden provocar efectos negativos:
-A veces poseen el mismo número de calorías. Las menciones sin azúcar inscritas en los envoltorios de los caramelos, chocolates, chicles, mermeladas, zumos de frutas, yogures... no significan que sean poco energéticas. En efecto, la fructosa (azúcar natural de frutas) y los polioles (sorbitol, mannitol…) utilizados como sustitución del azúcar clásico aportan prácticamente tantas calorías como el propio azúcar (4 kcal/g): 2,5 kcal/g para la fructosa y 4 kcal/g para los polioles. A demás, la disminución en azúcar de ciertos productos puede ser compensada por los industriales, mediante un aumento de la tasa de grasas.
-No producen saciedad. Los alimentos light en materias grasas no tienen tanto sabor como los otros. Resultado: o nos sentimos tentados de comer más, o frustrados, nos vengamos en la siguiente comida. A demás, consumir sin control productos edulcorados hace que el organismo se acostumbre cada vez más al gusto dulce, lo que incita a comer más postres, barras de chocolate o productos lácteos azucarados.