
 |


 |
No alimentarse o alimentarse procurando al organismo las necesidades mínimas, expone a numerosos riesgos, más o menos graves: -Cansancio. Para funcionar cada día, nuestro cuerpo y nuestro cerebro necesitan energía, macronutrimentos (proteínas, lípidos, glúcidos) y micronutrimentos (vitaminas, minerales y oligoelementos) en proporciones precisas. Descuidar estas necesidades nos va exponiendo poco a poco al cansancio, a la depresión y a una resistencia menor a las agresiones exteriores. -Atracones. Pasar hambre no nos conduce a nada. No podrás mantener durante mucho tiempo este ritmo sin desfallecer o vencer a las tentaciones. Y cuando lo hagas, seguramente no se hará de manera equilibrada. En efecto, el organismo puede vengarse comiendo en exceso, para tratar de reconstituir sus reservas. Es lo que se denomina el yoyo. -Anorexia. Algunas de entre nosotras pueden disfrutar al verse adelgazar rápidamente, ya que se sientes poderosas y con pleno control de su cuerpo. Es el descenso a los infiernos, con una pérdida de peso excesiva, una deformación de la imagen corporal y una depresión al alcance de la mano. ¡Desconfía y ten cuidado!
| |
| |
|  | | Puntuación: |      |
| Puntúa esta página: |      |
|

|
|
|