


Según la opción que hayas elegido, pueden aparecer numerosos efectos secundarios:
-Bajada de moral. No hay nada más frustrante y menos atractivo que comer todos los días lo mismo. Al final, no nos apetece ni sentarnos en la mesa. A demás, la falta de grasa impide ver la vida de color rosa. Nos despedimos de los kilos, pero damos la bienvenida a la depre.
-Una salud que se resiente. Un exceso de proteínas perturba el funcionamiento de los riñones y un defecto engendra desórdenes hormonales, más féculas engendra una enorme fatiga y una pérdida de tonus.
-Una estabilización difícil. OK, con este régimen has perdido mucho peso. Sin embargo, seamos lógicos: no puedes continuar así, comiendo todo el tiempo lo mismo, al margen de los demás. En estos casos, el retorno a una alimentación normal resulta difícil y los kilos suelen volver a instalarse con facilidad. | |
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