


Para perder peso de manera duradera, no sirve de nada que alteremos la alimentación, ya que podemos acabar sufriendo carencias y aislándonos de la sociedad. Basta con respetar algunos principios simples: -Variar la alimentación. No prescindas en ningún caso de las frutas y de las verduras, ya que te aportan vitaminas, fibras, minerales y oligoelementos, de los productos lácteos, por el calcio, de la carne, el pescado y los huevos, por las proteínas. -Seleccionar las grasas. Puedes limitar sin problemas e incluso suprimir los lípidos saturados (mantequilla, frituras, charcuterías, carnes grasas, cremas, queso, pasteles...). En cambio, mantén las grasas instauradas (aceites, sobre todo de nuez y de colza, pescados grasos...), indispensables para el equilibrio del organismo. -No prescindas de las féculas. En vuestra fase de adelgazamiento rápido, puedes prescindir. En cambio, en la fase de consolidación, añade pan, pasta, arroz y otros cereales en el menú, si no no aguantarás mucho tiempo. | |
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