Todo el mundo, ya seamos hombres, mujeres, jóvenes o ancianos... todos podemos practicar el yoga. Tan sólo se necesita tener el deseo profundo de llevar una vida más sana y completa.
En el yoga no existe competición, lo que cuenta es la concentración y el rigor a la hora de practicar las posturas. Todo es cuestión de fuerza de voluntad: si se persevera todos somos capaces de realizar cualquier postura. De hecho, a partir del momento que se consiguen llevar a cabo ciertas posturas, uno se da cuenta de que es capaz de todo, incluso en todos los aspectos de la vida.