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Ya sea de 15, 30 o 45 minutos, todas las sesiones de yoga se articulan en torno a varios ejes comunes. Te decimos todo lo necesitas saber antes de lanzarte.
La respiración: Se realiza al nivel del tórax, apretando el abdomen. se inspira únicamente por la nariz, con la boca cerrada. En cada posición hay que respirar lenta y profundamente. Al tener el abdomen contraído, no se puede dilatar, lo que ayuda a que el torso se ensanche con la inspiración.
El calentamiento: Son los saludos al sol, destinados entre otras cosas a dar el ritmo y la intensidad al curso. Existen distintas maneras y generalmente se encadenan varias series antes de comenzar con las posturas.
El curso: Conlleva posturas de pie y sentada, todo ello realizado en una progresión bien reflexionada. Cada una de las posturas debe mantenerse durante 5 inspiraciones y 5 expiraciones.
La relajación: Al final del curso, es necesario consagrar 10 minutos a la relajación. Hay que tumbarse en el suelo (en la posición «cadáver»), con los ojos cerrados y relajar todo el cuerpo. El objetivo es que desaparezca el estrés, disminuir el pulso y la respiración y reposar el organismo.