 Hilo de camelias en diamantes y esmeraldas © Chanel Joaillerie
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Cuando la casa Chanel lanza la joyería en 1993, recupera los signos emblemáticos de mademoiselle Chanel. Entre ellos la camelia, en la que se aprecia la sobriedad, su forma redonda casi geométrica, la regularidad de los pétalos. La camelia es la primera flor que le regaló su apreciado Boy Capel, quien le ayudó a abrir su primera boutique rue Cambon, en París.
Con el paso de los años ha sido declinada en oro con diamantes, esculpida en ópalo blanco o estilizada gracias al oro calado. Chanel ha incluso imaginado una talla de piedra en forma de camelia: la turmalina, el aguamarina y la citrina convertidas en flor rosa, azul o amarillo.
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