 Tiara de diamantes del siglo XIX © Chaumet
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Auténtica metáfora de la mujer, las flores han sido desde siempre fuente de inspiración de todos los joyeros.
El siglo XIX es el gran periodo naturalista: Mellerio y Chaumet fueron excelentes en la representación de las flores de eglantina, las rosas y los pensamientos que a veces se presentan sobre tallos móviles. Más tarde, Lalique marca el periodo Art Nouveau con la orquidea.
Gracias al uso del esmalte se logra un magnífico efecto de los pétalos aterciopelados y los tallos de esta flor exotica y misteriosa. En los años 50, los joyeros prefieren tratar las flores en ramos que transforman en broche. E incluso en los años 30, el periodo Art Déco, protagonizado por las líneas geométricas, también hay flores.