¿Cómo te sientes al seguir los pasos de tu madre como imagen de Lancôme?
¡Estoy encantada! Es una marca que adoro desde que era pequeña y que me hacía soñar cuando rebuscaba entre los cajones de mi madre. Ella fue durante mucho tiempo la imagen de su perfume Trésor y recibía todos los productos. Cuando ser es una niña es genial: ¡jugaba a las tiendas y lo probaba todo!
¿Cómo fue tu « encuentro » con Lancôme?
Hize un casting y me eligieron, ¡fue así de sencillo! No había avisado a mi madre y cuando le dije que había aceptado ser la imagen de una marca de belleza, se quedo dubitativa y me dijo que podría haber hablado antes con ella. Cuando supo que era Lancôme, se puso a llorar y saltar de alegría… Me di cuenta que había hecho una buena elección (risas). A partir de 2007, me veréis por tanto, en sus campañas de cosmética.