 © Archivos Balenciaga Paris - Kublin
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A Balenciaga de encantaban los abrigos que él trabajaba como capas o vestidos, gracias a su influencia española, los grandes drapeados de las reinas y la hábitos religiosos.
Esta larga capa cae en forma de cola y le añade un tocado como si fuera una aureola. La silueta se bordea con la caída en redondo y la mujer se esconde de forma majestuosa.
Foto: Archivos Balenciaga Paris, 1967- Foto Kublin.