 © François Kollar - Ministerio de la Cultura - Francia
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A Balenciaga le gustaban todos los accesorios: guantes, zapatos… y tenía una especial debilidad por los sombreros, que según él, afianzaban la elegancia del aspecto.
Por ejemplo en este modelo, todo el efecto del vestido viene dado por el tocado de tul en un recogido que recuerda una mantilla o un velo de novia. Crea un ambiente eternamente romántico.
Foto: Modelo Muth vestida por Balenciaga, 1947 - Foto François Kollar – Ministerio de la cultura – Francia.