 © Archivos Balenciaga Paris - Kublin
 |
Balenciaga estaba en contra del estilo descuidado pero no le gustaba lo riguroso. No soportaba la provocación pero le gustaba la audacia, aborrecía la ostentación pero revindicaba el garbo.
Su estilo está marcado ante todo por la elegancia. Se atrevía con el color y se divertía con los sombreros y los múltiples detalles de acabado, porque nada le parecía accesorio.
Para muestra, este abrigo de fiesta en seda con cuello globo que se enrolla como una capa, que le da un aspecto muy elegante. Es una de las firmas de la casa: la elegancia que parece improvisada y que en realidad está muy trabajada.
Foto: Archivos Balenciaga Paris, 1962 - Foto Kublin.