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¿Fue difícil rodar las últimas escenas de la película bajo el agua?
Tuve que prepararme mucho, tanto físicamente como mentalmente. Aprendí a bucear y me tuve que acostumbrar a estar bajo el agua.
Al principio, repetí la escena en aguas transparentes, y después durante las tomas, el agua tenía que estar turbia como la del Gran Canal de Venecia. Al principio, aunque había muchas personas que velaban por mi seguridad, me impresionaba mucho. Pero al final me divertí mucho y sabia que era un juego. Fue muy intenso y excitante.