Vestida con una prenda estéril, te instalan en una sala especialmente preparada para este tipo de examen. El médico, a través de una ecografía, procede a la localización del feto. A lo largo del examen (realizado de forma rápida, en total no excede los 30 min) controla en una pantalla la posición y los movimientos del futuro bebé.
Cuando se localiza el bebé el médico introduce en el útero, a través de la pared abdominal, una aguja fina que permite la extracción del 15 a 20 ml de líquido amniótico. No se necesita anestesia.
No te preocupes, este lugar del cuerpo es indoloro. En todo caso no sentirás más dolor que en un análisis de sangre.
El tiempo de la extracción es muy rápido. La amniocentesis puede presentar dificultades en raras ocasiones cuando la placenta está localizada en la parte delantera del útero, o si la madre tiene un rh negativo. En ese caso, la punción va seguida de una inyección intravenosa de gammaglobulinas anti D rápidamente después de la (1/2 h a 2 h).