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La leche no llega inmediatamente después del parto. La subida de leche se produce entre el segundo y el cuarto día después del nacimiento del bebé. Que no cunda el pánico, tu hijo seguirá estando alimentado durante este tiempo.
Al ponerlo al pecho inmediatamente después del nacimiento habrá desarrollado su reflejo de succión para tomar el calostro. Esta primera “leche”, muy rica en nutrientes, prótidos, lípidos, vitaminas y anticuerpos está presente hasta la subida de la leche. Aporta al recien nacido todos los elementos que necesita y favorece entre otros la expulsión de meconio, los residuos de la gestación y las primeras heces. Es inútil (y desfavorable a la lactancia) dar el biberón de complemento.
¡Cuando se produzca la subida de la leche te darás cuenta enseguida! Tus pechos se vuelven pesados, duros, sensibles. Esta sensación es debida al aflujo de sangre y de linfa en los tejidos mamarios. Pon el bebé al pecho en cuanto sientas esta sensación y lo más a menudo posible. Cuanto más tome el pecho mejor se realizará el comienzo de lactancia.
No escuches los consejos para reducir el número y duración de las tomas: un bebé al que se le da el pecho se regula solo y pide cuando quiere comer. De ello depende el confort de la madre y del bebé. Si las tomas son frecuentes, no habrá riesgo de obstrucción y la lactancia se realizará de forma armoniosa.
No utilices pezoneras (en silicona, destinados para proteger los pezones durante la toma). Dificultan la toma del pecho para el bebé.
Procura posicionar tu bebé correctamente. Una posición correcta asegura una toma sin problema, cómoda tanto para la madre como para el hijo. No dudes en pedir que las puericultoras te ayuden en la maternidad.