Se llega a un auténtico abuso del chupete.
Muy a menudo vemos a los niños continuamente con un chupete en la boca. Es imposible ver su boca, escuchar su voz. A veces, apenas conseguimos descifrar ruiditos incomprensibles… ¡porque mamá y papá todavía no le han enseñado que no se debe hablar con la boca llena!