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Para desarrollarse bien físicamente e intelectualmente, los niños necesitan una alimentación equilibrada y variada, dividida en cuatro comidas. Los aportes nutricionales se distribuyen de la siguiente manera:
>20% del aporte energético por la mañana,
> 40% a medio día,
> 10% en la merienda,
> 30% por la noche.
La comida es la más importante, así que, no queda de más decir que tienes que prestar atención a su composición y a la manera en que un niño se alimenta en el comedor.
Cada comida debe aportar los elementos nutricionales indispensables: Vegetales (verduras, ensalada y frutas) al principio o fin de la comida, proteínas (carnes, pescado o huevos), lácteos, verduras cocidas, pasta, arroz o legumbres, pan y agua (¡sólo agua!).