Organiza actividades en familia: ¡dale vía libre a la imaginación!
Deportivas: piscina, es divertida; jugar con la cometa, todos pueden participar para que esta no caiga al suelo; paseo en bici, una excursión, una visita a un monumento…
Piensa y háblalo con ellos. Puedes aprovechar esas ocasiones para hacer un “fórum” familiar: pídeles que cada uno aporte su idea (incluso a los más jóvenes), ¡aunque parezcan imposibles de llevar a cabo! Siempre se puede inventar algo o convertir un sueño en realidad.
No lo olvides: el aburrimiento es muchas veces el causante de los problemas (no sabemos qué hacer así que “buscamos” al otro). ¡Las actividades ya no dejan lugar a las discusiones! Cuando estén discutiendo también puedes proponerles salir a dar un paseo o a tomar algo, ya que se distraerán y olvidarán el problema. Te sorprenderás cómo la diversión hace olvidar todos los males…