De vez en cuando, el hecho de ir mano a mano con uno de ellos hace que se sientan queridos y únicos.
Elije el momento adecuado y dedícale un tiempo a cada uno de tus hijos: media jornada de compras con tu hija, un partido de fútbol con tu hijo, cine, paseos… da igual dónde. Lo que importa es que dediques exclusivamente ese tiempo a uno de ellos. Observarás cómo el ambiente es más relajado siempre y cuando quede claro que todos tendrán ese “privilegio”, cada uno en su momento.
Sobre todo, no dejes que pase mucho tiempo entre uno y otro ya que alguno de ellos podría sentirse menos valorado, lo que puede terminar en un sentimiento de rivalidad y crear de nuevo un conflicto.