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De 3 a 6 años: 10 minutos para una explicación y 20 para un ejercicio.
La capacidad de atención aumenta, pero no la manera lineal: según las actividades que no requieren las mimas funciones intelectuales, los niños son capaces de abstraerse más o menos durante un largo espacio de tiempo.
En clase o en casa (por ejemplo, con los deberes de casa), 10 minutos para explicarle los deberes, las reglas de un juego o de una actividad, sería lo máximo. A partir de ahí es inútil insistir: el niño se escapa, se distrae, no escucha más, patalea en la silla…
Una pequeña pausa y pasamos a la acción: esta vez, “hacerlo” puede durar 20 minutos. Un ejercicio, escribir, un poco de música, dibujar, jugar sólo o en grupo al aire libre… Todo es posible.