 © Lili Gaufrette
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La madurez cerebral permite ahora al niño prestar atención durante media hora.
En el colegio, la sesiones son más largas que en parvulario, ya que los niños pueden estar sentados durante más tiempo, sin necesidad de tener que levantarse o moverse. La capacidad de dedicarse a realizar un ejercicio una vez reciben la explicación, de ahora en adelante, tiene una duración equivalente, siempre y cuando, se intercalen pequeñas pausas de 2 o 3 minutos (son los momentos en los que los niños hablan un poco, distribuyen los cuadernos, se levantan a por un libro etc.)
El profesorado conoce este ritmo y lo tiene en cuenta (en todo caso, ¡la mayoría de ellos!): aunque muchas veces suponga que se distraigan, aceleren, haya que reñirles… y pérdida de aprendizaje.