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Puedes ayudar a tu hijo a que mejore su concentración con métodos simples y fáciles.
Fuera del colegio, organiza pequeñas sesiones de concentración de 2 minutos, de manera que sea un juego para él.
Por ejemplo, pon unos diez objetos encima de la mesa. Pídele que los memorice durante 1 minuto y cúbrelos. Tiene que citarlos equivocándose lo mínimo posible.
Haz una pausa de 5 minutos y proponle otro juego. Por ejemplo, adivinanzas. Siempre respetando esos dos minutos.
Varía estos pequeños ejercicios cada día. Aumenta progresivamente su duración. En una semana o dos, observarás cómo ha progresado.