 © Cyrillus
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Tras una excursión o una fiesta, pídele que te cuente lo que ha hecho.
Este pequeño ejercicio lúdico no sólo le permite concentrarse en sus recuerdos, si no que también tiene que esforzarse en reestructurar su memoria: necesita un comienzo, un nudo y un desenlace.
Retoma el hilo si se pierde, ayúdale. Poco a poco asimilará las estructuras que forman parte de la concentración.