 © Chipie
 |
¡Deja que se aburra!
Un niño que se concentra sabe aprovechar las pausas. Cuando no hace nada y está pensando en las musarañas, el niño desarrolla su imaginación, capacidad de atención y la escucha de sus propios pensamientos. Esta etapa es muy importante. Para poder pensar, ¡tienen que tener la mente libre!
Cuando trabaja constantemente, pierde la posibilidad de centrarse en un único punto de reflexión.