Crea un ambiente favorable para que se concentre.
Cuando tu niño empiece a tener deberes en el colegio, encuéntrale un lugar propicio para que los haga, apaga la música o cualquier otro ruido que pueda haber, apaga el teléfono etc.
Si es posible, aleja a los otros niños.
Pon un despertador y muéstrale cuánto tiempo vais a pasar con los deberes indicándole cuándo se termina ese periodo.