 © Lili Gaufrette
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En un principio, reduce el nivel de exigencia.
Si no consigue hacer todos sus deberes, vete a hablar con su profesor, explícale el problema y pídele que le disminuya los deberes de casa: es mejor un trabajo bien hecho y bien asimilado que no muchos trabajos realizados con problemas y sin comprenderlos bien.
La situación debería mejorar con rapidez.
No le pidas más de lo que es capaz de dar. En caso de que haya un problema real con la duración, habla con su profesora para tratarlo. Puede que su actitud en clase sea diferente.
Organiza con tu hijo un programa de trabajo adaptado a sus capacidades: no hay nada peor para un niño que sentirse inútil.