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Ser superdotado no facilita en absoluto la vida a los niños. Por una simple razón: porque el desarrollo afectivo y psicomotor no se desarrollan tan rápido como su inteligencia. Estos niños suelen tener dificultades motoras, en las relaciones con los demás y les cuesta quedarse quietos en el mismo sitio…
Tras ver esos problemas, a menudo los padres creen que su hijo tiene una deficiencia, por lo que se realizan algunas pruebas.
Los principales problemas a los que hay que prestar atención son las siguientes:
- problemas de sueño (literalmente, el niño no consigue « apagar » el cerebro)
- problemas de alimentación: “selección” de alimentos, fobias…
- problemas de conducta: inestabilidad, híper-sensibilidad, ansiedad, falta de confianza en sí mismo, inhibición… debido a la incomprensión a la que se enfrentan a menudo los niños superdotados. - problemas psicomotores: digrafía y problemas de coordinación.
- problemas relacionales: no tienen amigos, no quieren ir al colegio, se enfrentan a los adultos…