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Los padres se encuentran desorientados antes su "pequeño genio". Anne Marcelet comenta que dirigirse a una asociación es de gran ayuda. En primer lugar, porque permite tanto a padres como a hijos salir del aislamiento, conocer a otras familias en la misma situación y finalmente, encontrar una solución. Tienen estructuras adaptadas, se ocupan de los niños individualmente y les apoyan a nivel educativo y, además, los niños pueden participar en actividades de ocio con otros niños “como ellos”.
Cada niño es único, con lo que no existe una norma general para todos: una escuela especializada en niños superdotados puede ser una solución genial para uno, pero un drama para otro, preocupado por quedarse con su compañeros…
Los padres tienen que prestar atención y no pueden precipitarse sólo en el aspecto escolar: los niños superdotados son hipersensibles, para quienes la afectividad desempeña un papel muy importante. Si se centran demasiado en el desarrollo intelectual, ¡corren el riesgo de dejar de lado sus necesidades fundamentales!
Hay niños que se adaptan muy bien al sistema escolar y que es mejor que sigan en este. Pero organizar vacaciones científicas, musicales, artísticas etc. permite a los niños calmar su sed por conocer lo máximo posible.