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"Mi hijo tiene ahora dos meses. Ya no le doy pecho y duerme cada noche en su habitación. Sin embargo, a pesar de haber recuperado la intimidad con mi pareja, no siento el deseo… Eso me preocupa, hasta el punto de tener la impresión de que nunca más tendré ganas de hacer el amor ", nos cuenta Sofía.
Ella habla de "impresión", y tiene razón. Su deseo, tras haber tenido el bebé, está lejos de haber desaparecido. Se podría decir que “está dormido” y que hay que despertarlo poco a poco.
Primera consigna: cero presión y ninguna culpabilidad. No le niegues a la persona que te ama el derecho de desearte. ¿Pero quién ha dicho que tengas que transformarte inmediatamente en una mujer pantera? Dedica mejor toda tu energía a la relación afectiva con tu pareja. Redescúbrela como tal y ofrécele esta nueva faceta. Sonrisas, miradas, intercambios, caricias… ¡Son muchas las posibilidades!
Cread vuestro propio diccionario erótico, en el que la penetración sólo sea una etapa como otras tantas. Una etapa que superarás algún día, con felicidad y sin premeditación.