 |
De recién nacidos, sólo toman leche y, progresivamente, empiezan a comer otro tipo de alimentos (purés y compotas cada vez más elaborados, galletas…). Entre 2-3 años y 6 años, la mayoría atraviesan un periodo de "neofobia": rechazan todo lo nuevo y se limitan a algunos alimentos seguros.
¿Las causas de este comportamiento? El niño busca seguridad consumiendo sólo alimentos que conoce. ¡De ahí la importancia de hacerle probar verduras y frutas cuando tan sólo es un bebé!
¿Y qué hago? El Dr Bocquet explica lo siguiente:
> No hay que dramatizar: aunque rechace lo que le propongas, tu hijo no va a morir de hambre.
> No hay que ceder: dejarle comer sólo lo que le gusta no es nada bueno, ni físicamente ni psicológicamente. Tienes que poner límites y decidir lo que es bueno para él, es el papel que te toca desempeñar como madre. Nada de prepararle comidas sólo para él, tiene que comer como el resto de la familia.
> Evita conflictos en cada comida, muéstrale la relación entre el placer y la comida.
Enséñale a disfrutar
> Disfrutar con las manos: Si los niños te ayudan a preparar la comida, se familiarizarán con los alimentos, así que tendrá menos miedo de consumirlos.
> Disfrutar saboreando: ¡Está prohibido decir no a las verduras! Si añades un poco de mantequilla o queso a las espinacas o endivias, en seguida suelen tener más éxito.
> Disfrutar compartiendo: acuérdate de tu primera taza de café… Sólo te gustó después de varias intentonas. A los niños les sucede lo mismo. Proponle en varias ocasiones un alimento, preparado de la misma manera, para que el niño pueda reconocerlo. Terminará por gustarle. ¿y si no? Fija unas normas: tiene que consumir al menos un poco, cada vez que prepares esos alimentos.