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Las necesidades alimenticias de los niños varían en función de su edad, sexo y actividad física. Contrariamente a lo que muchas personas creen, los chicos no necesitan comer más que las chicas, ¡al menos no hasta la pubertad!
Antes de los 2 años, los pediatras recomiendan diversificar progresivamente la alimentación del bebé. En cuanto a las cantidades, el niño te hará saber él mismo que no tiene más hambre: cuando gira la cabeza o escupe, generalmente significa que ya no tiene más hambre.
Después de los 2-3 años, las necesidades varían de un niño a otro. Para saber la cantidad que necesitan... ¡tienes que fiarte de ellos! No le obligues a terminarse lo del plato, sírvele cuando te pida más (pero proponle alimentos sanos: en lugar de terminar la tarta, que se coman una fruta) y fija las comidas a una hora fija, en la mesa,y tranquilamente, es la única manera para ellos de identificar los signos las señales de hambre (o de saciedad) que les envía el cuerpo.
El Dr Bocquet insiste en el hecho en que nunca hay que poner a un niño a dieta, nunca le prives de comida diciéndole que pesa demasiado: si no, tendrá tendencia a sobre alimentarse en cuanto pueda, por miedo a no poder hacerlo más adelante.