Para el D. Rufo « para iniciar un niño al lenguaje y al mundo que le rodea, no se necesita nada especial, sencillamente un cuidado cotidiano, una forma de ser ». La comunicación es un acto natural. Si estás cansada no te obligues a hacerle grandes charlas, pero acostúmbrate a nombrar los actos cotidianos. Al bebé le encanta que le hablen y que quieran comunicar con él.