La pelvis de la madre es demasiado estrecha para que el bebé pueda salir. Si el medico se percata de esta anomalía, prescribe un examen radiológico, la radiopelvimétria, que permite medir con precisión la talla de la pelvis. Si se confirma el examen médico con la radiografía, el bebé nacerá por cesárea. Al ser previsto con antelación deja tiempo a la madre para prepararse a la intervención.
El bebé es demasiado grande, o se presenta en una posición anómala (de nalgas, de piernas).
El nacimiento es imposible por vía natural, se necesita una intervención.
Se trata de un embarazo múltiple (trillizos o mas…)
En caso de placenta previa, es decir inserción baja de la placenta, que puede recubrir el cuello del útero y por tanto constituir un obstáculo par el paso del bebé.
Ciertos prematuros.
El medico detecta un sufrimiento fetal antes de la fecha prevista del parto.
La madre sufre del herpes vaginal, que puede contaminar gravemente el bebé en el momento de salir.
La madre sufre de hipertensión, con riesgo vital para la madre y el bebé.
La madre es diabética.
El factor RH de la madre y el niño son incompatibles.
El en caso de útero cicraticial y que el nacimiento conlleve un riesgo de hemorragia para la madre…
Estas son las indicaciones más frecuentes, pero pueden existir otras. Sólo el medico puede decidir si existe la necesidad de un parto por cesárea. Cuando se programa una cesárea, la decisión se suele tomar dos semanas o diez días antes de la fecha prevista del parto.