Es importante no olvidar que la cesárea es una operación, y por tanto los días que siguen a la intervención la zona del abdomen está dolorida, y es necesario que la incisión cicatrice.
Durante los días siguientes se acumula el cansancio debido al parto y más aún debido a la intervención. No pasa nada, no hay que dudar en preguntar todo lo necesario al médico, las enfermeras, la matrona: Están también para informar y responder a todas las dudas.
Será necesario tomar medicamentos para aliviar el dolor (por eso entre otras razones se mantiene la perfusión tras la intervención).
Al día siguiente de la intervención es posible incorporarse y caminar, aunque al principio parece un poco difícil, no hay que preocuparse: los progresos son rápidos. Es indispensable caminar para prevenir un riesgo de accidente vascular, frecuentes tras una intervención quirúrgica, en concreto la flebitis. Hay que ir poco a poco, la madre no debe levantarse sola. Es importante llamar a la enfermera para solicitar ayuda. No hay que correr el riesgo de una caída o de un mareo.
La madre queda hospitalizada un poco más de tiempo que en el caso de un parto normal: entre cinco y siete días. Puede parecer un poco largo pero en realidad se trata de una precaución indispensable para que todo vuelva a la normalidad, la recuperación del transito intestinal y la ausencia de todo signo de infección.
El transito intestinal se recupera en 48 horas, aunque es posible tener espasmos intestinales debidos al gas. El equipo médico puede ayudar a aliviar esta situación gracias a algunos masajes.
Los hilos quirúrgicos se cortan antes de la salida de la maternidad. Pero es necesario tener paciencia, el vientre estará sensible al nivel de la cicatriz y es posible sentir todavía algunas contracciones. Es importante descansar y pedir que la familia pueda echar una mano al volver a casa.