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Evidentemente, una embarazada no está protegida de las patologías invernales. En ese estado tan particular, tu salud y la de tu bebé son las que están en juego. Por esta razón, debes adoptar algunas reglas preventivas. Ginecólogos y tocólogos recomiendan lo siguiente: - Fortalece tu organismo con una dieta equilibrada para evitar carencias. - Limita la contaminación microbiana. Más que nunca, tu higiene debe ser impecable: lávate las manos cada vez que salgas fuera, antes de comer... - Demuestra tu sentido común: abrígate bien, evita los excesos alimenticios que debilitan el organismo y los esfuerzos físicos considerables. - Toma complejos vitamínicos adaptados para el embarazo (pide consejo a tu médico). - Evita los ambientes demasiado calientes. Si tu hogar es demasiado seco, invierte en un humidificador (lo utilizarás más adelante para tu bebé), que purificará el aire de tu habitación. Para conseguir un resultado óptimo, añade algunas gotas de aceite esencial de eucaliptus (siempre y cuando no seas alérgica). -No utilices los cubiertos de tus hijos para evitar al máximo los virus que puedan arrastrar del colegio. - Piensa en la homeopatía. Los medicamentos homeopáticos son eficaces y no tóxicos, y se pueden tomar a lo largo de todo el embarazo. Según algunos expertos, no hay ningún problema en comenzar a tratar las patologías con la homeopatía. Si en las 24/48 horas el estado general no mejora, se pasa a la alopatía. | ||||||||||||||||||||
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Publicado por La redacción de Maternidad
el 24/11/2009 | ||||||||||||||||||||
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